La IA propone. Las reglas validan. Tú autorizas.
Describe lo que cobraste: la IA propone la clasificación y los impuestos; las reglas validan y tú autorizas antes de emitir. Facturación clara, sin adivinar.
En corto
FactuCat convierte lo que cobraste en una propuesta clara. La IA sugiere; las reglas revisan que todo cuadre. Tú ves la previa, corriges si hace falta y decides cuándo emitir.
«La IA propone. Las reglas validan. Tú autorizas.»
No es un atajo que timbra a tus espaldas. Escribes lo que cobraste — un diseño, una asesoría, una renta — y FactuCat te devuelve una propuesta que puedes leer. Si algo no cuadra, lo ves antes. Si cuadra, tú das el sí.
De lo que cobraste a una propuesta
Describe lo que cobraste: cliente, concepto, monto y cómo te pagaron. En español, no en catálogo.
La IA sugiere la clasificación y los impuestos. Las reglas revisan que los totales cuadren, que no falte un dato y que la operación tenga sentido. Tú ves la previa. Si hay que corregir, se corrige. El CFDI no existe hasta que tú lo autorizas.
Ese es el flujo. No adivinas claves. No armas el XML a mano. Tampoco firmas a ciegas.
La IA propone; no decide
La IA es buena proponiendo. No es quien timbra.
A partir de una frase como «diseño de marca, 8,000, ya me pagaron por transferencia», FactuCat arma el borrador: clave de producto o servicio, unidad, IVA, forma y método de pago. Tú lo lees como una factura, no como un formulario del SAT.
Si el caso es especial —un concepto raro, un cliente en el extranjero, un monto que no encaja— ajustas antes de emitir. La propuesta es un punto de partida, no un hecho consumado.
Las reglas validan; tú autorizas
Después de la IA, las reglas de FactuCat revisan que todo cuadre. Datos faltantes, combinaciones que no tienen sentido, totales que no cierran: eso se muestra en la previa, no después de timbrar.
Tú autorizas. Sin tu autorización no hay UUID, no hay XML, no hay PDF. Un PAC autorizado timbra cuando tú lo decides. FactuCat no es el PAC y no timbra a tus espaldas.
El portal del SAT ya existe
El SAT es gratis. Lo que duele es el catálogo, la e.firma y abrir el portal cada vez que cobras.
Cómo se compara con el portal del SAT: ahí está el contraste. Aquí el punto es otro. En FactuCat no navegas claves. Describes el cobro, ves una propuesta y autorizas.
Si ya vives en el portal y te late, no hay pelea. Esta guía es para quien factura de vez en cuando y no quiere aprender el catálogo para cobrar un servicio.
Free: un timbre, sin tarjeta
El plan Free incluye 1 timbre al mes, sin tarjeta. Alcanza para una factura real: CSD cargado, lo que cobraste, propuesta, tu autorización, UUID.
No hay demo que agendar. Si el flujo te sirve, pasas a un plan de pago; si no, no debes nada.